¿QUÉ ES LA TERAPIA GESTALT?

La Terapia Gestalt tiene como objetivo, además de ayudar a la persona a sobreponerse a ciertos síntomas, permitirle llegar a ser más completa y creativamente viva así como liberarse de los bloqueos y asuntos inconclusos que disminuyen su sensación de satisfacción, de autorrealización y crecimiento personal. Perteneciente a la rama de la Psicología Humanista, se caracteriza por no estar enfocada exclusivamente a tratar a los enfermos y a las psicopatologías, sino también para desarrollar el potencial humano. En palabras de Fritz Perls:

“El objetivo de la terapia debe ser, entonces, darle a la persona los medios por los cuales pueda resolver sus problemas actuales y cualquiera que pueda surgir mañana o en el futuro. Esa herramienta es el autoapoyo. Si logra darse cuenta plenamente en todo instante de sí mismo y de sus acciones en todos los niveles podrá ver cómo produce sus propias dificultades”.

El terapeuta Gestalt acompaña en el proceso de crecimiento personal al paciente. Un estar con el otro desde la honestidad, el respeto y la transparencia.

No se trabaja a partir de un diagnóstico, sino a partir de síntomas, de sensaciones, de pensamientos… de lo que traiga el paciente focalizándolo al AQUÍ y AHORA.

A la terapia Gestalt se la ha definido de diferentes maneras: “Una filosofía de lo obvio”, “La terapia del aquí y ahora”, “Terapia de contacto”, “Terapia de la autenticidad”, “La vía del vacío fértil”. Posee un enfoque holístico que mira al ser humano como un todo y no como un conjunto de partes superpuestas.

Lo novedoso de la terapia Gestalt es:

Concibe al paciente como persona que viene a terapia en contraposición con la visión de persona enferma. El terapeuta es la persona que acompaña durante el proceso del paciente. El proceso terapéutico es entendido como una experiencia de contacto esencialmente fenomenológica.

La Terapia Gestalt va dirigida a todas aquellas personas que por un motivo u otro sientan la necesidad de profundizar en su auto-conocimiento.

Se centra en tres campos: el emocional, el corporal y el mental. El objetivo es desarrollar mecanismos de auto-apoyo para poder lograr el bienestar deseado ante aquellas situaciones en las que nos sentimos en conflicto o aquellas en que tenemos dificultades de gestionar y así romper las cadenas que nos atan a la repetición.

TRABAJA SOBRE

Es la capacidad que tiene cada ser humano de percibir lo que está sucediendo dentro de sí mismo y del mundo que le rodea.
Para la Gestalt el darse cuenta se concibe como el proceso de restauración de la salud. El darse cuenta “per se” puede ser curativo. Si el organismo tiende hacia la autorregulación, mostrará en cada momento sus necesidades, impulsos y asuntos inconclusos.

La terapia Gestalt da prioridad a vivir el momento presente, vivenciarlo y no explicarlo.
El ahora es el presente, aquello de lo que me doy cuenta.
Toda experiencia tiene lugar en el momento presente, ayer, el pasado, ya no existe; mañana, el futuro, tampoco existe aún.
Lo único que tenemos es lo que ocurre “ahora”.
Vive aquí y ahora con lo que hay, pues es lo único real para ti en este momento.

En cualquier aspecto de la naturaleza, y en cualquier forma de nuestro organismo todo tiene su opuesto, noche-día, ying-yang, bueno-malo, claro-oscuro, fuerte-débil.
Todas, formas polares, son parte de nuestra naturaleza, y en sí mismas no son incompatibles, somos nosotros quienes a través del juicio previo limitamos nuestra conciencia, considerando adecuada una de las partes.
En terapia Gestalt las polaridades están profundamente arraigadas en el funcionamiento del organismo. Estos dualismos son disposiciones de conducta y pensamiento.
La relación de los opuestos consiste en que la existencia de uno necesariamente exige la existencia del otro; la interacción de los mismos funciona como un proceso dialéctico.

Utilizando nuestro cuerpo como guía, tendremos observaciones claras y precisas, acerca de dónde y cómo se manifiesta nuestra tensión mental.
La noción de identidad funcional entre un fenómeno corporal (tensión muscular) y un fenómeno emocional y por tanto psicológico (defensa ante una situación), fue la clave para el desarrollo del enfoque somático, implicando que los fenómenos mentales y físicos son una unidad y pueden ser abordados como tal.
La tensión muscular es una función del “yo”, parte del sí mismo, si bien negada y fuera de la conciencia. Luchar para eliminarla sería atacar parte de nosotros mismos.
El trabajo corporal en Gestalt consiste en reintegrar esa parte de nosotros a través de la conciencia y la sensación.
La terapia Gestalt tiene como función guiar a la persona en la utilización de la energía de su oponente, en vez de resistirse.
Para hacer esto, primero hay que tomar conciencia de a qué nos estamos resistiendo.

La comprensión del “sí mismo” (self) incluye más que el entendimiento intelectual corriente.
Requiere además de sentimiento y sensibilidad.

Para satisfacer sus necesidades, la persona sigue un ciclo llamado “de necesidades/de satisfacción” que se recorre en siete etapas, y que representa el camino recorrido por un sujeto en la formación, desarrollo y conclusión de una gestalt.

El propósito de la terapia Gestalt es ayudar al individuo a convertirse en un todo; ayudarlo a darse cuenta de sus partes fragmentadas, admitirlas, reclamarlas e integrarlas.
La integración le ayuda a realizar la transición desde la dependencia hasta la autosuficiencia, desde el apoyo autoritario externo al apoyo interior auténtico.
Tener apoyo interior significa que el individuo pueda afirmar su personalidad por sí mismo, que no tenga que recurrir a apoyos externos.