El pasado mes de junio y con la intención de seguir profundizando en el aprendizaje de la Clínica Gestaltica, cursamos un postgrado sobre los mecanismos de defensa y la introyección, de la mano del formador de la escuela Gestalt Barcelona, Jaume Cardona,gran conocedor de la terapia Gestalt y siempre cercano en sus enseñanzas. Nos supo transmitir su buen hacer en la terapia y sobre todo su cercanía y el cuidado y atención a la persona.
Compartimos con vosotros aspectos importantes aprendidos en dicho postgrado.

Los mecanismos de defensa son las diferentes maneras que una persona tiene para interrumpirse en la satisfacción de sus necesidades y deseos. Se hace casi imposible hablar de los mecanismos de defensa sin introducir el ciclo de necesidades de Joseph Zinker, ciclo de contacto-retirada o ciclo de regulación organísmico.

Antes de entrar al tema, hay que remarcar que en la Gestalt, como para toda la Psicología humanista, cuando hablamos de necesidades, no solo nos referimos a las de tipo orgánico, sino también a las necesidades de orden psicológico y social, al sentido de como hicieron Maslow, con su famosa pirámide de las necesidades. Cabe destacar que este esquema estaba planteado de manera que si la base no está cubierta, es decir, las necesidades organicas, el individuo no podía satisfacer las de segundo orden, las necesidades de seguridad y protección, y así sucesivamente, hasta llegar a la cima y al desarrollo del potencial interno del individuo. Esta jerarquización de las necesidades y su estratificación ha sido replanteada a lo largo de los años y da pie a movimientos entre capas y a la inversión de sus componentes, llegando a ser la necesidad de autorealización la primera necesidad que el individuo intenta satisfacer des del momento de su nacimiento. Pero esto, es objeto de debate.

Joseph Zinker, planteó el siguiente proceso de satisfacción de sus necesidades en el ser humano, a diferencia de los animales, regulados por los mecanismos instintivos y sus patrones fijos de conducta. Cuando los leones tienen hambre, se organizan para cazar y satisfacer el hambre. El el caso del ser humano, la cosa se complica un poco más. O más bien, digamos que lo complicamos un poco más.

El ser humano posee además de unos instintos y necesidades, unos patrones de conducta derivados del proceso de aprendizaje y sociacialización, que le generan una tensión interna, un conflicto interno, entre lo que desea, lo que siente, y lo que moralmente es correcto o no. Surge un conflicto entre aquello que desea y lo que la ley dice (y el castigo como incumplimiento de la ley, de aquí estados de angustia y ansiedad del individuo). Esta redireccionaliadid en la que se vuelve inmerso el YO, entre la de satisfacer sus deseos e instintos, con las pulsiones, o de la de cumplir las normas y mandamientos internos, es en el momento en el que los mecanismos de defensa hacen su función. Digamos que están para no enterarnos de qué va “la cosa”, dicho de un modo vulgar. Es de esta dinámica, en donde surgen gestalt inconclusas, de la consecución de necesidades no cubiertas, de ciclo de necesidades interrumpidos, de la perturbación ya sea interna (introyectos) o externas de la persona, que no permite que se desenvuelva libremente por el entorno.

A los elementos perturbadores en la frontera de contacto Fritz Perls, los llamó mecanismos neuróticos, también llamados resistencias o mecanismos de evitación. Hay que remarcar que estos mecanismos en su justa medida, con conciencia y voluntad, pueden ser necesarios como un elemento de equilibrio social o de sana adaptación al entorno en el que vivimos. Lo que los hace precisamente neuróticos, es el automatismo en que se manifiestan y la falta de conciencia del individuo sobre ellos.

Partiendo del ciclo de necesidades de Joseph Zinker, los mecanismos neuróticos que de él se proponen son: la represión, la introyección, la deflexión, la retroflexión y la confluencia. Vamos a describirlos un poco, a ver si a alguien le suenan.

Represión es un mecanismo que desensibiliza el reconocimiento de afectos y emociones, es decir la persona no reconoce en sí mismo ciertas emociones o sensaciones, es como si no fuera con él la cosa, ya que se relacionan con hechos dolorosos o con sensaciones de displacer. “No siento dolor”, “Yo no siento miedo”, “Yo no lloro”, “En la vida hay que sonreír”, “Yo he nacido para disfrutar”, “No pasa nada…”, son ejemplos de mandamientos internos (introyectos) bajo los cuales la persona que reprime, evita tener conciencia de ciertas emociones (tristeza, dolor, rabia, alegría) , sensaciones (placer, displacer, ojos llorosos, sonrisa, muecas) y sentimientos.

La introyección es un mecanismo por el que inicialmente nos introducimos a la educación y al aprendizaje. El problema de la introyección se deriva de cuando las ideas, las normas, las tradiciones con las que inicialmente somos familiarizados son básicamente “tragadas” sin la debida masticación ni, en consecuencia, adecuada digestión, no pudiendo discernir o flexibilizarlas, quedando atrapados en la obligatoriedad de su cumplimiento. Ejemplos de introyectos familiares: “eres malo” (y adquieres el rol de malo por la vida), “como te quiero, tengo que hacer cualquier cosa por ti”,

Ejemplos de introyectos sociales: “los hombres tienen que ser fuertes”, los hombres tienen que ser valientes”, “tienes que ser educada/o”, “no puedes perder los papeles”, “hay que escuchar a los mayores”, “calladito estás más guapo”, “no molestes mientras los mayores hablan”

La deflexión es un mecanismo (propuesto por los Polster) tendente a restar importancia a la situación como forma de no avanzar en el contacto (desenergetización). Formas clásicas de deflexión son la ironía, la verborrea, el sarcasmo, el hablar en tercera persona, las generalizaciones, la broma por defecto o la desviación de la atención.

La confluencia es la pérdida de límites, la confusión entre los límites del entorno y el organismo. Y lo que ocurre en esa pérdida de límites es que la identidad propia se confunde con la unión o la comunión con el otro. Y ese otro puede ser una persona, una ideología, una religión o una filosofía, con lo cual ocurre que ya no está claro si yo soy por mí mismo o soy a través del otro, sea ese otro persona, grupo o idea. Ejemplos de confluencia son: ¿Vamos al cine? Lo que tú quieras. Lo que tú prefieras. Si tú quieres… Lo que a ti te apetezca. Suelen ser personas que anteponen los deseos de los demás a los propios, porque en su estado de confusión, no contactan con sus deseos.

El reverso de la introyección es la proyección. Tal como la introyección es la tendencia a hacer de sí mismo (self) responsable de lo que de hecho es parte del ambiente, así también la proyección es la tendencia de hacer responsable al ambiente de lo que se origina en sí mismo. Ejemplos de proyección son la vergüenza ajena, enjuiciar, culpabilizar, criticar. Esto se hace para poner en otra persona lo que no quieres ver de ti mismo por no poderlo sostener.ciclo 4